POLÍTICA
Chile: homenaje a Pinochet vuelve a mostrar la división sobre su figura
En Santiago, partidarios del ex dictador hicieron un controvertido acto en su memoria. En las afueras del lugar se registraron fuertes protestas de sus detractores, que se enfrentaron con la Policía
Violentas protestas estallaron en las inmediaciones del teatro Caupolicán, en el centro de Santiago, el sitio escogido por los partidarios del ex dictador para rendir un homenaje a su figura a través de la exhibición del documental "Pinochet", del realizador Ignacio Zegers. Varios centenares de detractores se agolparon en las cercanías del teatro para impedir primero el ingreso de los asistentes y luego manifestarse contra la figura del ex dictador, al grito de "¡Asesino, asesino!". La policía, que resguardaba fuertemente el lugar con más de 500 efectivos, usó gases lacrimógenos y chorros de agua para dispersar a los manifestantes, que respondieron con piedras y palos, en violentos enfrentamientos que se extendieron por cerca de dos horas, dejando una decena de detenidos. "Es una inmoralidad que se le rinda un homenaje a un asesino, a un genocida como lo fue él, que asesinó, torturó e hizo desaparecer, exilió y dejó al pueblo despojado de todos sus derechos sociales", señaló a la agencia AFP Yolanda Contreras, una de las manifestantes. "Vengo a desahogarme, porque nosotros no tenemos derecho a voz. Soy pinochetista desde los 15 años, cuando era estudiante, y nunca voy a cambiar de posición y mis hijos también", dijo por su parte Lucila Ruiz, una de las asistentes al acto. Al interior del teatro, en tanto, antes de la exhibición del documental, hicieron uso de la palabra varios adherentes al ex dictador, entre ellos su nieto, Augusto Pinochet Molina, el único miembro de su familia que asistió al acto. "Este es un acto para honrar la historia", señaló Pinochet Molina, a la concurrencia, unas 2.000 personas que casi abarrotaron el recinto. "Estuvimos 20 años callados y ahora estamos empezando a hablar", señaló por su parte el teniente retirado del Ejército, Juan González, presidente de la Corporación 11 de septiembre, que honra el día del golpe de Estado en 1973 y organizó el acto. "Este es el acto de los genocidas, de los violadores de derechos humanos", criticó de su lado Lorena Pizarro, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), que encabezó las protestas contra el homenaje. Al acto no asistió ningún político de la derecha oficialista, que dio sustento ideológico a la dictadura pero que hoy ha optado por desligarse de la figura de Pinochet. De hecho este domingo, en una entrevista con Televisión Nacional de Chile, el ex miembro de su régimen y actual vocero del gobierno de Sebastián Piñera, Andrés Chadwick, señaló estar arrepentido de haber apoyado la dictadura. "Hay una situación que sí me arrepiento, que es la violación brutal a los derechos humanos que se efectuó en el gobierno militar y de eso tengo un profundo arrepentimiento de haber sido partidario de un gobierno donde esos hechos sucedían", señaló el vocero oficial, miembro de la ultra conservadora Unión Demócrata Independiente (UDI). Como invitados especiales asistieron al homenaje Miguel Méndez, nieto de Blas Piñar, ex ministro del ex dictador español Francisco Franco, Jaime Alonso, uno de los abogados querellantes contra el juez español Baltasar Garzón, -que logró la detención de Pinochet en Londres en 1998-, y Joseph Torres, presidente de la juventud cubana en el exilio. Los enfrentamientos volvieron a demostrar la división que la figura de Pinochet genera a casi 40 años del golpe de Estado que instaló su dictadura y más de dos décadas desde el retorno a la democracia. "Son irrupciones de memoria. Los recuerdos de la dictadura son como un volcán, que está ahí siempre, pero a veces muestra su fuerza y nos amenaza con su violencia", explicó a la AFP el politólogo Patricio Navia. "Sabemos que estas divisiones están todavía presentes, pero cada vez son más aisladas e involucran menos personas", agregó.
Lunes, 11 de junio de 2012
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